Proyecto colaborativo




Inspirado en la siembra mundial de libros que se organiza cada año de forma espontánea y viral, se me ha ocurrido que podríamos aplicar una idea similar pero más elaborada y de forma colaborativa en nuestros colegios o institutos. 

La idea: 

Crear un huerto literario en tu centro, regarlo con libros compartidos y hacerlo crecer con ideas creativas durante todo el curso.

La propuesta:

1º. Le comento la idea a otros compañeros de mi centro, al claustro, a mi departamento,... y nos ponemos en marcha. ¿Qué tal empezar diseñando el proyecto mediante #visualthinking? Dibujo el proceso de trabajo en equipo, nos hacemos un mapa mental de lo que queremos hacer antes de presentárselo a los alumnos. Pizarra en blanco, libreta y listos.


2º. Buscamos en nuestro centro un lugar para instalar el huerto. ¿La biblioteca, un rincón del pasillo, el aula,...? También puede ser un huerto itinerante. Lo importante es que sea un espacio abierto, acogedor, que anime a participar.


3º. Explicamos el proyecto a nuestra comunidad educativa (alumnos, padres, personal no docente, profesores, vecinos del barrio,...). El huerto puede consistir desde que cada uno siembre un libro, es decir, lo done al huerto, hasta realizar diferentes actividades y eventos literarios dentro del huerto.


Se puede hacer una ficha que cada sembrador rellena y en la que aparece su nombre, la fecha de sembrado y una breve reseña personal sobre el libro, una breve explicación de por qué le gusta leer o cuál fue el último libro que leyó. Se puede también grabar un audio o vídeo e insertarlo vía QR en la primera página del libro. También se le puede dar a cada donante un certificado de sembrador de libros. (Sería útil priorizar la siembra de libros que puedan leer los alumnos: comics, libros ilustrados, novelas para su edad, poesía, textos creados por los propios alumnos, fanzines,...)  


4º. Los propios alumnos preparan y adornan el huerto literario; de esa forma los implicamos en el proyecto. Se pueden coger cajas de frutas, pintarlas y clasificar los libros. Acondicionar el huerto, hacerlo cómodo, que invite a acercarse y participar.


Otra idea: que los alumnos creen un libro, fanzine o revista con textos también creados por ellos, acompañados de dibujos, collages, comics... Combinar lo visual con el texto. Dibujar, crear, escribir, leer, compartir.


El huerto es un espacio creado por los alumnos, pero abierto a todos. ¿Qué tal invitar a los padres a participar? ¿Y a la gente del barrio? Lecturas dramatizadas, microteatro, juego de palabras, videopoemas,...


5º. ¿Cómo usaremos el huerto? La imaginación al poder. Por ejemplo, como espacio de lectura e intercambio de libros (traigo uno, me llevo uno); como espacio relajado para leer, charlar, debatir; como espacio de creación de storytelling, teatralización,... Se puede invitar a padres, gente del barrio a leer una vez por semana,... No basta con crear el huerto; hay que dinamizarlo, abonarlo con ayuda de todos.


6º. Compartimos la experiencia en este blog colaborativo. Deja un comentario a este post o ponte en contacto conmigo por email para darte acceso al blog para que puedas compartir tu experiencia en él. También puedes compartir tu experiencia en la comunidad del proyecto en Google+, en Facebook o a través del hashtag #huertosliterarios en Twitter.

¿Te animas?
Juntos sumamos.



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